Los hay de distintos tipos:
Detectores fotoeléctricos.
Para fuegos con humo denso producido por elementos como maderas, plásticos o combustibles como diésel.
Detectores iónicos.
Para fuegos con humo ligero producido por combustibles como gasolina, alcoholes, etc.
Detectores de temperatura.
Para sitios en donde no es factible la acumulación de humo necesaria para su detección pero es posible detectar un incremento en la temperatura.
Detectores ultravioleta.
Para sitios en donde no es factible la acumulación de humo necesaria para su detección ni un incremento de la temperatura, este sensor detecta la presencia de flamas gracias a la luz ultravioleta que estas emiten.





